sábado, 28 de octubre de 2017

CERÁMICA CALCOLÍTICA DE LA CUEVA DE LOS CASARES ( RIBA DE SAELICES )

En 1973 el profesor Barandiarán excavó en la Cueva de Los Casares y halló abundante material lítico de atribución paleolítica junto con un interesante lote de fragmentos de cerámica realizado a mano e identificado en su día como perteneciente a niveles del Calcolítico campaniforme y de la Edad del Bronce. En este lote  aparecen dos tipos de piezas: unas cerámicas lisas y otras con decoración incisa.
Las cerámicas lisas presentan una cocción reductora con algunas de cocción mixta. En un porcentaje importante el tratamiento de las paredes es el bruñido y en menor medida el alisado, y por lo general presentan desgrasantes finos. Están representadas las formas más comunes: perfiles entrantes, rectos, ligeramente abiertos, globulares, cuenquiformes, etc.
LAS CERÁMICAS CON DECORACIÓN INCISA son fragmentos de estilo inciso "ciempozuelos". Hay un fragmento del fondo de una cazuela decorada a base de triángulos incisos del tipo definido por Garrido-Pena como "en estrella". Ademas se documenta otro arranque de un fondo de cazuela con decoración interior a base de pseudo-excisiones de tendencia circular que quizá podría adscrbirse a un momento más avanzado. Finalmente se puede identificar con claridad un cuenco, amén de otros dos posibles.
Cerámica con decoración a base de ungulaciones. Este tipo se da en un total de cinco piezas muy semejantes.Como es usual , la impresión se ha realizado en la zona superior del borde. Todos son ligeramente abiertos y pertenecen a recipientes globulares con cuello indicado, cuencos, o formas de perfil en "s". La cocción es mixta o reductora y en todos los casos las paredes presentan un bruñido intenso. Desde el punto de vista cronológico, este gupo de piezas puede encuadrarse en el bronce antiguo.

jueves, 25 de mayo de 2017

COCIO, COCIÓN, CUEZO, COLADOR, TINAJÓN...

En Cifuentes, al igual que en otros centros tinajeros españoles, se fabricaban unas vasijas de boca abierta que durante siglos han servido para blanquear la ropa.
 Dentro del cocio se disponía la ropa blanca en capas con ceniza intercalada sobre la que se echaba agua caliente que disolvía la potasa que contiene la ceniza y que blanquea la ropa.El agua se recupera por el orificio inferior y se reutilizaba para limpiar las maderas y suelos del interior de la vivienda.

viernes, 19 de mayo de 2017

LOZA DECORADA DE ESTILO MUDEJAR DE MOLINA DE ARAGÓN

En las excavaciones realizadas en el yacimiento conocido en Molina de Aragón como El Prao de los Judios se hallaron, junto a cerámicas de época califal y cerámicas del momento de repoblación inmediatamente posterior a la conquista,un conjunto de cerámicas de los siglos XIII al XV. La cerámica de este nivel está compuesta por dos tipos: por un lado un gran volumen de cerámica común, dedicada tanto a la cocción de alimentos como al servicio de mesa;por otra, con la loza decorada de estilo mudéjar.
La cerámica vidriada de estilo mudéjar presenta una gran variedad estilística derivada tanto de la gran abundancia de ejemplares procedentes de los talleres de Teruel, como también de la presencia de piezas importadas desde talleres valencianos y de la propia ciudad de Guadalajara.
El grupo de loza turolense se compone por una parte, de piezas de servicio de mesa con vidriado monócromo -blanco,melado o verde oscuro-; por otra, de un extenso repertorio de piezas policromadas decoradas con temas que, aunque relativamente estandarizados, muestran una gran




complejidad compositiva tendente a la abstracción y/o la estilización. Pueden agruparse en tres tipos genéricos:
    a) Se registran temas figurativos, entre los que destacan los animales - cuadrúpedos y peces- y vegetales-árboles y toda una serie de motivos vegetales màs o menos estilizados.
     b) Una segunda tendencia decorativa es la geométrica, que no suele formar temas aislados, sino en combinación con las otras modalidades, a las que sirve de base o complemento.
     c) Por último, llaman la atención toda una serie de esquemas simbólicos que van desde los temas heráldicos hasta los de tipo mágico-religioso, como son la "Mano de Fátima", el "Arbol de la Vida" e incluso el "Magen David"

sábado, 6 de mayo de 2017

Alfarería popular de la provincia de Guadalajara

La alfarería popular de basto es el conjunto de cacharros de barro donde se ha cocinado, donde se ha guardado el agua, el vino, la sal, el aceite, u otros elementos comestibles o bebibles. En definitiva, toda la utillería unida al uso común, a la cotidianeidad de las gentes de toda condición de la forma de vida tradicional.
 La alfarería de la provincia de Guadalajara era eminentemente utilitaria y funcional, sin que ello equivalga a la ausencia total de elementos decorativos, ni a a la falta absoluta de detalles de esmero, que evidencian el amor del artesano por su trabajo. Utilitaria debe ser entendida, pues como opuesta a decorativa, es decir, de uso diario, de constante desgaste que exige una reposición continua; y funcional, como el intento más sencillo y preciso de adaptación formal para desempeñar la función deseada. escaso
Caracteriza así mismo a la cerámica de Guadalajara su escaso desarrollo tecnológico. En lo que respecta al torno, existe un centro, Zarzuela de Jadraque, en el que , hasta los años sesenta del siglo XX, se usó un torno manual de tradición prerromana. En el resto de las localidades alfareras se utilizó el torno de pié.
También el tipo de horno se encuentra en similar estadio de tecnología. El más antiguo, caracterizado por la falta de cubierta, se utiliza en Zarzuela de Jadraque, Almonacid de Zorita y Sigüenza, siendo, cerrados los de Anguita, Cogolludo, Lupiana y Málaga del Fresno.
En resumen, podemos considerar como localidades, técnicamente más adelantadas, por orden de importancia, a Málaga del Fresno, Lupiana y Anguita. Los demás centros se encotrarían en un estadio intermedio, ocupando Zarzuela de Jadraque el escalón más bajo, aquel en que la tradición se mantiene sin el más mínimo cambio desde hace cientos de años.






jueves, 30 de marzo de 2017

ALBARELO

El albarelo, palabra derivada de al-baraní (vaso de drogas), es un recipiente cerámico en forma de vaso cilíndrico, ligeramente entallado en su parte central para poder cogerlo con facilidad, esmaltado tanto por el interior como por el exterior para evitar la porosidad del material (salvo en los de los S.XIII y XIV). Se utilizaban para conservar sustancias sólidas o viscosas usadas en la elaboración de medicamentos, convirtiéndose en el envase farmacéutico por excelencia y en el elemento más importante del botamen.
El origen del albarelo es persa, probablemente del S.XII, y su diseño parece estar inspirado en la caña de bambú, ya que este material era utilizado en la fabricación de envases para transportar drogas.
Llega a Europa a través de las zonas de influencia musulmana como objeto de lujo y poco después empieza a fabricarse en dichas zonas para uso interno y de exportación, convirtiéndose en las primeras piezas de cerámica de uso exclusivo farmacéutico del continente. Los alfares más importantes, y los primeros en comenzar a producir albarelos en Europa , estaban en España (Manises, Paterna, Teruel, Talavera de la Reina, etc). Se fabricaban de distintos tamaños, llamándose los más pequeños pildoreros, pues se usaban para guardar píldoras. También en Italia hubo relevantes alfares, como los de Faenza y Urbino.
A partir del S.XV los albarelos ya están ampliamente difundidos por la Península Ibérica, Francia e Italia. Durante este siglo y el siguiente se realizan las piezas más importantes y con las decoraciones más hermosas.
La base de la decoración era el esmalte. La técnica del esmaltado fue introducida por los árabes en España. Se utilizaba el estaño para conseguir un color blanco sobre el que luego se pintaba, normalmente con tonos azules o verdes y morados, pero también con amarillo, dorado, etc. Muchas decoraciones se hacían personalizadas, con letreros indicativos del contenido o escudos heráldicos de la orden religiosa a cuya farmacia iba destinada la pieza.
Como nota final, decir que los albarelos tenían tapa, aunque es raro verlos con ella hoy día. Inicialmente se fabricaron de pergamino y se fijaban con una cuerda. Más tarde se fabricaron de metal.
 Autor: Luis Marcos Nogales (farmacéutico)

domingo, 19 de marzo de 2017

ALFARERÍA POPULAR MOLINESA

Con el cese de la producción del alfar de Miguel Fuertes en la década de 1950 se extingue la peculiar e interesante alfarería tradicional molinesa. La forma más representativa salida de las manos del alfarero es el cántaro, cacharro imprescindible en el ajuar doméstico de la sociedad rural tradicional que servía para que las mujeres pudiesen transportar el agua desde la fuente a la casa, almacenándola en el propio cacharro hasta su uso en el guiso, en la limpieza de los enseres de cocina o en los barreños y cociones de la colada. El cántaro molinés es excepcional en la alfarería popular de la provincia de Guadalajara, pues su morfología se asimila más a la de los centros alfareros aragoneses del Jiloca que a la del resto de alfares provinciales. 






El cántaro robusto y pesado fabricado por Miguel Fuertes, oriundo de Daroca, donde aprende el oficio, se produce de forma residual en la última fase de actividad del alfar y se caracteriza por tener una forma de peonza con base muy ancha en relación al tamaño del recipiente y por disponer un cuello con forma de embudo, cilíndrico en su parte superior y de borde plano, que se ejecuta en una segunda tirada después de que el cuerpo haya secado. Mientras que lo habitual en el resto de centros alfareros provinciales es que el cántaro tenga un único asa, en el cántaro de Molina de Aragón se disponen dos asas acanaladas enfrentadas que nacen a mitad del cuerpo con una pegadura apuntada muy pronunciada y que terminan en la transición entre el cuerpo y el cuello. Sin embargo, la característica más llamativa, que otorga una gracia y belleza especial al cacharro, es la orla de dos bucles que el alfarero pinta a pincel con almagre rojo (el famoso ocre extraído en las minas de Peñalén) a cada lado del cuerpo. Aunque el tamaño del cántaro es variable, lo habitual es que su altura no sobrepase los 40 centímetros, oscilando su capacidad entre los 12 y los 16 litros.

A pesar de su producción residual, el cántaro era tan apreciado por la población molinesa y está tan enraizado en sus usos y costumbres que, cuando se extinga la producción de los alfares tradicionales que rodean el cerro del castillo, otros alfares extra-provinciales imitarán su forma y lo distribuirán por todo el Señorío de Molina. En las fotografías inferiores los cántaros que aparecen en la fuente de Tortuera o, a la venta, en el antiguo bazar de la calle de las Tiendas, son imitaciones procedentes de Agost (Alicante) de los cántaros de Molina de Aragón.  Esta pieza inconfundible es el bello epílogo de la alfarería del Señorío de Molina, por otra parte, muy desconocida.

   CARLOS TOLEDANO


















viernes, 17 de marzo de 2017

KALATHOS DE EL PINAR DE CHERA


Los kalathos pertenecen a un tipo de piezas ampliamente difundidas en ambientes ibéricos.
En el valle del Ebro aparecen a partir del siglo III a. C. Beltrán al analizar las formas de kalathos procedentes de la ciudad de Azaila (Beltrán Lloris, 1976, 228)señala que los ejemplares de pequeño tamaño, perfil troncocónico y fondo poco levantado serían los más antiguos.
De cronología más avanzada serían los ejemplares de perfil cilindroide, como nuestra pieza, que a juicio de Beltrán corresponderían al siglo I a.C., época en la que en Azaila se generaliza esta forma.
Este tipo pasará con el tiempo al área correspondiente a la cultura celtibérica como queda constatado en los hallazgos de Belmonte (Cabré, 1909-10), Alto Chacón (Atrián, 1976), Contrebia Belaisca (Beltrán Martinez, 1980), o el recientemente recuperado en las excavacionesdel castro de La Coronilla, en la misma localidad de Chera, tan sólo a unos centenares de metros de El Pinar con una cronología comprendida en la segunda mitad del siglo I a.C.
En el capítulo que hace referencia a los sistemas decorativos es de resaltar la clara relación del conjunto de El Pinar con respecto a focos tanto numantinos como a otros como a otros pertenecientes a la cultura celtibérica asentada en las tierras occidentales del Bajo Aragón.
Es observable una marcada tendencia geometrizante, que nada tiene que ver con los esquemas naturalistas de Azaila y los alfares de su entorno -y menos con los del mundo levantino-, caracterizados por complicadas composiciones a base de motivos vegetales, zoomorfos e incluso antropomorfos, combinados con otros tantos geométricos.
La decoración pintada de las cerámicas de El Pinar de Chera se podría encuadrar dentro de la tradición pictórica de una serie de poblados bajoaragoneses cuyo ámbito de influencia ha sido descrito por varios autores (Beltrán Martinez et alii, 1981,319), y que se caracterizaría por la casi total ausencia de temas naturalistas en detrimento de una gama de motivos geométricos, muy comunes al resto de las cerámicas ibéricas, pero que en conjunto forman una serie de composiciones peculiares.
Ciertos datos disponibles en la actualidad incitan a pensar que a partir del siglo IIa.C. se inicia una expansión hacia el interior de influencias culturales procedentes de los poblados plenamente iberizados de Levante y Bajo Aragón que incidirían de forma activa en las comunidades celtibéricas limitrofes.
Creemos significativo el paralelismo que muestran las cerámicas de El Pinar con respecto a muchos de los lotes cerámicos recuperados en poblados del ámbito cultural del que venimos hablando; en Contrebia Belaisca encontramos ramilletes hechos con pincel múltiple y series de meandros  asociados a formas notablemente parecidas a las que acabamos de estudiar.
En el poblado de Alto Chacón se documentan con frecuencia meandros en combinaciones geométricas junto a piezas del más claro estilo numantino. Atrián Jordán, en la publicación de los trabajos realizados en este asentamiento turolense recoge en el departamento IA el tema de triángulos flanqueados por volutas  -tema resultante de la degeneración de las hojas de hiedra de plena época ibérica- presente también entre las cerámicas indígenas de época postsertoriana de Numancia , e incluso en Azaila.
  Texto y dibujo de Jesus A. Arenas Esteban
   Fotografías de Roberto Cardil