El albarelo, palabra derivada de al-baraní (vaso de drogas), es un recipiente cerámico en forma de vaso cilíndrico, ligeramente entallado en su parte central para poder cogerlo con facilidad, esmaltado tanto por el interior como por el exterior para evitar la porosidad del material (salvo en los de los S.XIII y XIV). Se utilizaban para conservar sustancias sólidas o viscosas usadas en la elaboración de medicamentos, convirtiéndose en el envase farmacéutico por excelencia y en el elemento más importante del botamen.
El origen del albarelo es persa, probablemente del S.XII, y su diseño parece estar inspirado en la caña de bambú, ya que este material era utilizado en la fabricación de envases para transportar drogas.
Llega a Europa a través de las zonas de influencia musulmana como objeto de lujo y poco después empieza a fabricarse en dichas zonas para uso interno y de exportación, convirtiéndose en las primeras piezas de cerámica de uso exclusivo farmacéutico del continente. Los alfares más importantes, y los primeros en comenzar a producir albarelos en Europa , estaban en España (Manises, Paterna, Teruel, Talavera de la Reina, etc). Se fabricaban de distintos tamaños, llamándose los más pequeños pildoreros, pues se usaban para guardar píldoras. También en Italia hubo relevantes alfares, como los de Faenza y Urbino.
A partir del S.XV los albarelos ya están ampliamente difundidos por la Península Ibérica, Francia e Italia. Durante este siglo y el siguiente se realizan las piezas más importantes y con las decoraciones más hermosas.
La base de la decoración era el esmalte. La técnica del esmaltado fue introducida por los árabes en España. Se utilizaba el estaño para conseguir un color blanco sobre el que luego se pintaba, normalmente con tonos azules o verdes y morados, pero también con amarillo, dorado, etc. Muchas decoraciones se hacían personalizadas, con letreros indicativos del contenido o escudos heráldicos de la orden religiosa a cuya farmacia iba destinada la pieza.
Como nota final, decir que los albarelos tenían tapa, aunque es raro verlos con ella hoy día. Inicialmente se fabricaron de pergamino y se fijaban con una cuerda. Más tarde se fabricaron de metal.
Autor: Luis Marcos Nogales (farmacéutico)
Blog del Curso de Cerámica Histórica en la provincia de Guadalajara.. En la actualidad estamos en Guadalajara, Molina de Aragón y El Casar
jueves, 30 de marzo de 2017
domingo, 19 de marzo de 2017
ALFARERÍA POPULAR MOLINESA
Con el cese de la producción del alfar de Miguel Fuertes en
la década de 1950 se extingue la peculiar e interesante alfarería tradicional
molinesa. La forma más representativa salida de las manos del alfarero es el
cántaro, cacharro imprescindible en el ajuar doméstico de la sociedad rural
tradicional que servía para que las mujeres pudiesen transportar el agua desde
la fuente a la casa, almacenándola en el propio cacharro hasta su uso en el
guiso, en la limpieza de los enseres de cocina o en los barreños y cociones de
la colada. El cántaro molinés es excepcional en la alfarería popular de la
provincia de Guadalajara, pues su morfología se asimila más a la de los centros
alfareros aragoneses del Jiloca que a la del resto de alfares provinciales.
El cántaro robusto y pesado fabricado por Miguel Fuertes,
oriundo de Daroca, donde aprende el oficio, se produce de forma residual en la
última fase de actividad del alfar y se caracteriza por tener una forma de
peonza con base muy ancha en relación al tamaño del recipiente y por disponer
un cuello con forma de embudo, cilíndrico en su parte superior y de borde
plano, que se ejecuta en una segunda tirada después de que el cuerpo haya
secado. Mientras que lo habitual en el resto de centros alfareros provinciales
es que el cántaro tenga un único asa, en el cántaro de Molina de Aragón se
disponen dos asas acanaladas enfrentadas que nacen a mitad del cuerpo con una
pegadura apuntada muy pronunciada y que terminan en la transición entre el
cuerpo y el cuello. Sin embargo, la característica más llamativa, que otorga
una gracia y belleza especial al cacharro, es la orla de dos bucles que el
alfarero pinta a pincel con almagre rojo (el famoso ocre extraído en las minas
de Peñalén) a cada lado del cuerpo. Aunque el tamaño del cántaro es variable,
lo habitual es que su altura no sobrepase los 40 centímetros, oscilando su
capacidad entre los 12 y los 16 litros.
A pesar de su producción residual, el cántaro era tan
apreciado por la población molinesa y está tan enraizado en sus usos y
costumbres que, cuando se extinga la producción de los alfares tradicionales
que rodean el cerro del castillo, otros alfares extra-provinciales imitarán su
forma y lo distribuirán por todo el Señorío de Molina. En las fotografías
inferiores los cántaros que aparecen en la fuente de Tortuera o, a la venta, en
el antiguo bazar de la calle de las Tiendas, son imitaciones procedentes de
Agost (Alicante) de los cántaros de Molina de Aragón. Esta pieza inconfundible es el bello epílogo
de la alfarería del Señorío de Molina, por otra parte, muy desconocida.
CARLOS TOLEDANO
viernes, 17 de marzo de 2017
KALATHOS DE EL PINAR DE CHERA
Los kalathos pertenecen a un tipo de piezas ampliamente difundidas en ambientes ibéricos.
En el valle del Ebro aparecen a partir del siglo III a. C. Beltrán al analizar las formas de kalathos procedentes de la ciudad de Azaila (Beltrán Lloris, 1976, 228)señala que los ejemplares de pequeño tamaño, perfil troncocónico y fondo poco levantado serían los más antiguos.
De cronología más avanzada serían los ejemplares de perfil cilindroide, como nuestra pieza, que a juicio de Beltrán corresponderían al siglo I a.C., época en la que en Azaila se generaliza esta forma.
Este tipo pasará con el tiempo al área correspondiente a la cultura celtibérica como queda constatado en los hallazgos de Belmonte (Cabré, 1909-10), Alto Chacón (Atrián, 1976), Contrebia Belaisca (Beltrán Martinez, 1980), o el recientemente recuperado en las excavacionesdel castro de La Coronilla, en la misma localidad de Chera, tan sólo a unos centenares de metros de El Pinar con una cronología comprendida en la segunda mitad del siglo I a.C.
En el capítulo que hace referencia a los sistemas decorativos es de resaltar la clara relación del conjunto de El Pinar con respecto a focos tanto numantinos como a otros como a otros pertenecientes a la cultura celtibérica asentada en las tierras occidentales del Bajo Aragón.
Es observable una marcada tendencia geometrizante, que nada tiene que ver con los esquemas naturalistas de Azaila y los alfares de su entorno -y menos con los del mundo levantino-, caracterizados por complicadas composiciones a base de motivos vegetales, zoomorfos e incluso antropomorfos, combinados con otros tantos geométricos.
La decoración pintada de las cerámicas de El Pinar de Chera se podría encuadrar dentro de la tradición pictórica de una serie de poblados bajoaragoneses cuyo ámbito de influencia ha sido descrito por varios autores (Beltrán Martinez et alii, 1981,319), y que se caracterizaría por la casi total ausencia de temas naturalistas en detrimento de una gama de motivos geométricos, muy comunes al resto de las cerámicas ibéricas, pero que en conjunto forman una serie de composiciones peculiares.
Ciertos datos disponibles en la actualidad incitan a pensar que a partir del siglo IIa.C. se inicia una expansión hacia el interior de influencias culturales procedentes de los poblados plenamente iberizados de Levante y Bajo Aragón que incidirían de forma activa en las comunidades celtibéricas limitrofes.
Creemos significativo el paralelismo que muestran las cerámicas de El Pinar con respecto a muchos de los lotes cerámicos recuperados en poblados del ámbito cultural del que venimos hablando; en Contrebia Belaisca encontramos ramilletes hechos con pincel múltiple y series de meandros asociados a formas notablemente parecidas a las que acabamos de estudiar.
En el poblado de Alto Chacón se documentan con frecuencia meandros en combinaciones geométricas junto a piezas del más claro estilo numantino. Atrián Jordán, en la publicación de los trabajos realizados en este asentamiento turolense recoge en el departamento IA el tema de triángulos flanqueados por volutas -tema resultante de la degeneración de las hojas de hiedra de plena época ibérica- presente también entre las cerámicas indígenas de época postsertoriana de Numancia , e incluso en Azaila.
Texto y dibujo de Jesus A. Arenas Esteban
Fotografías de Roberto Cardil
domingo, 26 de febrero de 2017
TORNO DE LUPIANA
En la Escuela de Folklore de la Diputación de Guadalajara se encuentra un antiguo torno de alfarería que procede del centro alfarero de Lupiana. El alfar de Lupiana fue fundado hacia 1860 por la familia Salaíces que estuvo trabajando hasta 1968 en que cesó la actividad, en esta fecha regalaron el torno al centro educativo de Alcohete que finalmente lo donó, en 1995, a la Escuela de Folklore.
El torno consta de una rueda de 1 metro de diámetro que muestra en el desgaste de su madera los cientos de horas trabajados. El resto de las piezas que lo componen parece tener menos antigüedad y debieron ser ensamblados en un banco realizado por el carpintero del centro de Alcohete. Las partes que componen este, como todos los tornos tradicionales de pie,son: rueda o volandera, árbol de hierro (antiguamente fue de madera de olmo), plato de hierro de 35 cm de diámetro sobre el cual se modelan las figuras (también era de madera anteriormente). El sistema de giro que tenían estos tornos nos lo describe Eulalia Castellote en su libro titulado La Alfarería Popular en la Provincia de Guadalajara:
"El torno se mantenía fijo mediante un estrangulamiento del árbol, llamado garganta, que sujetaba una pieza de madera, el cojinete, dentro del cual se introducían cortezas de tocino, para que se engrasara y corriera con mayor facilidad.(...) el final del árbol se introducía en el culo de una botella o de una copa, en cuyo fondo se colocaba una perra gorda, a la que previamente se había producido un punto o abolladura central, protegiendo además el el fondo del receptáculo de vidrio, con algo de estopa y abundante aceite, para facilitar el giro e impedir su rotura."
La rueda se impulsa con un pié mientras el otro pié se apoya en el "estribo". La mesa donde se apoyan las herramientas y la obra recién hecha se llama tabanque.
El torno consta de una rueda de 1 metro de diámetro que muestra en el desgaste de su madera los cientos de horas trabajados. El resto de las piezas que lo componen parece tener menos antigüedad y debieron ser ensamblados en un banco realizado por el carpintero del centro de Alcohete. Las partes que componen este, como todos los tornos tradicionales de pie,son: rueda o volandera, árbol de hierro (antiguamente fue de madera de olmo), plato de hierro de 35 cm de diámetro sobre el cual se modelan las figuras (también era de madera anteriormente). El sistema de giro que tenían estos tornos nos lo describe Eulalia Castellote en su libro titulado La Alfarería Popular en la Provincia de Guadalajara:
"El torno se mantenía fijo mediante un estrangulamiento del árbol, llamado garganta, que sujetaba una pieza de madera, el cojinete, dentro del cual se introducían cortezas de tocino, para que se engrasara y corriera con mayor facilidad.(...) el final del árbol se introducía en el culo de una botella o de una copa, en cuyo fondo se colocaba una perra gorda, a la que previamente se había producido un punto o abolladura central, protegiendo además el el fondo del receptáculo de vidrio, con algo de estopa y abundante aceite, para facilitar el giro e impedir su rotura."
La rueda se impulsa con un pié mientras el otro pié se apoya en el "estribo". La mesa donde se apoyan las herramientas y la obra recién hecha se llama tabanque.
jueves, 16 de febrero de 2017
TALLER UTOPÍA: PIEZAS DECORADAS CON LA TÉCNICA GRIEGA DE FIGURAS ...
TALLER UTOPÍA: PIEZAS DECORADAS CON LA TÉCNICA GRIEGA DE FIGURAS ...: Kylix y plato decorados con la técnica griega de figuras negras y rojas, usando motivos eróticos originales y de creación propia.
domingo, 12 de febrero de 2017
ESTARCIDO
Una de las técnicas utilizadas en cerámica para transferir diseños en cerámica es el estarcido que consiste en estampar el dibujo haciendo pasar una pintura (en nuestro caso polvo de grafito con una muñequilla) a través de una plantilla perforada.
Con esta técnica aplicamos el diseño y lo repasamos con el pigmento negro para la cuerda seca. También se usa tradicionalmente para transferir diseños en la técnica de decoración sobrecubierta.
Con esta técnica aplicamos el diseño y lo repasamos con el pigmento negro para la cuerda seca. También se usa tradicionalmente para transferir diseños en la técnica de decoración sobrecubierta.jueves, 2 de febrero de 2017
TINAJA IBÉRICA
Recipiente cerámico bitroncocónico de gran tamaño con dos asas perteneciente al llamado estilo simbólico del yacimiento de La Alcudia de Elche. Su cronología es íbero-romana de los siglos II-I a.C. Este y otros grandes vasos del yacimiento ilicitano podrían ser una ofrenda en sí mismos o bien recipientes de almacenamiento de ofrendas preciadas.
La decoración se estructura en bandas horizontales separadas por líneas trazadas a pincel con pigmento rojo vinoso. En la parte superior la escena principal presenta un ave de gran tamaño idealizada con cuerpo y garras de águila y pico de grulla y las alas explayadas, en movimiento y con la cabeza girada que, al igual que las figuras representadas en otras tinajas similares, manifiesta un horror al vacío rellenando el fondo con una exuberancia vegetal.
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