jueves, 28 de abril de 2016

PALMATORIAS DE LUPIANA

Se denomina palmatoria al objeto en forma de platillo y provisto de asa en el borde, ideado para sostener una vela en un soporte cilíndrico hueco. En el Diccionario de términos de arte figura como "candelero corto y con mango".


Existe una amplia gama de modelos, fabricados preferentemente en cerámica y diferentes metales.

La palmatoria, hermana humilde de candelabros y candeleros, como voz del idioma español con este significado es relativamente nueva. Parece claro que el precedente de tal ingenio doméstico fue la palmatoria eclesiástica.

Curiosamente, la palmatoria fue uno de los objetos favoritos de la simbología visual en los bodegones cubistas de Braque y Picasso. El francés la hace protagonista en dos lienzos representativos de su periodo 'analítico': Violín y palmatoria, del Museo de Arte Moderno de San Francisco, pintado en París en la primavera de 1910, y La palmatoria, fechado un año después, que se encuentra en la Galería Nacional de Arte de Edimburgo. Por su parte, Picasso, ya en el periodo 'sintético', pintó varios bodegones con palmatoria, entre ellos: Nature Morte au Bougeoir et a la Cruche (01.29.1937)Bougeoir et masque (1943)Bougeoir et verre (1944)Nature morte au bougeoir (08.04.1944)Pichet et Bougeoir 1 (1945)Pichet et Bougeoir 2 (1945)

Picasso la utiliza además en su Cabeza de toro, libro, paleta y palmatoria (una especie de mapa simbólico 'picassiano' de la España eterna). También se puede considerar una palmatoria el soporte de la vela que casi oculta la mano del abanderado del Guernica.

EL VASO DE LOS CABALLOS DEL LLANO DE LA HORCA

En Santorcaz (Madrid), entre los siglos III y I a.C. los últimos carpetanos que, a pesar del imparable proceso de romanización, mantuvieron su identidad y sus señas indígenas, ocupaban un cerro estratégicamente situado. 

Hoy día conocemos ese cerro como El Llano de la Horca y es uno de los yacimientos de cuya excavación, investigación e interpretación se encarga el Museo Arqueológico Regional, en una intervención programada desde el año 2001 y co-dirigida por Enrique Baquedano, Gabriela Martens y Miguel Contreras, técnicos del Museo y por Gonzalo Ruiz Zapatero, Catedrático de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid. 


El Vaso de los Caballos es una cerámica decorada con un friso que representa a cinco caballos esquemáticos con un innegable estilo numantino.

Esta ceramica fue hallada en una de las campañas de excavacion realizada por el equipo del Museo Arqueologico Regional de la Comunidad de Madrid en el oppidum carpetano del Llano de la Horca.

Con motivo de la exposición que acaba de terminar, el Museo Arqueológico Regional ha editado un catálogo que, además de contener una explicación ampliada del recorrido escrita por los comisarios, incluye el proceso de creación de las ilustraciones de Arturo Asensio, que funcionan como uno de los pilares básicos de esta muestra. Estas ilustraciones han sido el resultado de un trabajo largamente concebido, en un diálogo continuo de los arqueólogos con el dibujante.

viernes, 1 de abril de 2016

ARCILLAS DECANTADAS


Piezas elaboradas en la rueda por Luis Larriba, bruñidas y decoradas con arcillas refinadas por decantación. 

ALBARELOS O TARROS DE FARMACIA

Reproducción de albarelos o tarros de farmacia en torno con arcilla roja. Tras el bizcochado, se han vestido con esmalte industrial SIGLO XVIII. la decoración se hace a pincel con óxido de cobalto y pigmento amarillo.


Piezas manufacturadas que se caracterizan por el esmaltado y la técnica de decoración mediante reflejos metálicos, si bien nosotros hemos utilizado pigmentos como sustitutos.

Estabn destinados a contener productos naturales, esencias o sustancias concentradas o, en su caso, preparados de uso común, que dieron lugar a su presencia masiva en la boticas del botamen.


Peñaranda de Duero tiene entre sus tesoros históricos, la botica, en funcionamiento más antigua de España que puede visitarse en la actualidad y que está dotada de decenas de albarelos como los reproducidos en el Curso.


sábado, 13 de febrero de 2016

ESTAMPILLADO

En al-Andalus se desarrolló la tradición clásica del estampillado, aunque con unas características muy singulares. La funda-mental de ellas será la aplicación de las estampillas (en árabe jātim o ṭābi‘) sobre piezas torneadas. El trabajo se efectúa sobre el barro fresco, lo que obliga al artesano a trabajar con ejemplares de grosor y tamaños normalmente importantes.


Será con la dinastía almohade cuando el desarrollo de esta técnica decorativa sea mayor. Con anterioridad, la técnica era distinta: hallamos algunas piezas en las que se han realizado diversos motivos geométricos y fitomórficos con pequeños punzones aplicados en la superficie de las piezas, casi siempre antes de que la pieza fuese vidriada. En cambio, los artesanos almohades utilizan la estampilla con profusión a base de bandas que cubren la superficie de las piezas, normal-mente contenedores de considerable tamaño para albergar una cantidad importante de líquidos y sólidos.


No es completamente extraño que la estampilla se combine con la cuerda seca parcial o incluso con el esgrafiado, resultando una mezcla de colores impactante: los cuerpos de color rojo y pajizo y los golletes de color verde o negro/blanco en los que se desarrollan pro-gramas decorativos de carácter epigráfico y vegetal.


Todas las estampillas se aplican sobre un tipo de ataifor con los mismos rasgos. Se trata de un ataifor quebrado, con reborde y pie anular, donde el vidriado al interior es siempre uniforme, verde en la gama que definimos como esmeralda. Al exterior, aunque a veces cuenta con pequeñas lagunas, se aplica por toda la pared, salvo en el umbo del pie anular. La consistencia es muy diferente en este exterior, presentándose muy diluido, y el color es casi siempre verde.

BIBLIOGRAFÍA
  • El cuño de estampillar almohade por D. Virgilio Martínez Enamorado (Academia Andaluza de la Historia)
  • EL ATAIFOR ESTAMPILLADO ANDALUSÍ. Por Francisco Melero García

lunes, 1 de febrero de 2016

CERÁMICA VILLANOVIANA: URNA FUNERARIA

Urna funeraria y reproducción en cerámica de casco a modo de tapadera. Cultura villanoviana. Edad del Hierro en el norte de Italia.


Pieza modelada a mano mediante rollos y decorada de forma incisa y a peine. Cocida en atmósfera reductora total, (carbonación).

sábado, 30 de enero de 2016

LA RUEDA DE ZARZUELA DE JADRAQUE

Zarzuela de Jadraque es el lugar de la provincia de Guadalajara de donde procede la rueda baja masculina -de gran diámetro y eje corto, semejante a las de Faro (Asturias) y a otras actualmente en uso en Nepal y en el Norte de la India- que se expone en estas líneas.




Es un torno que, por su baja altura, obliga al alfarero a trabajar inclinado y también por su moción manual, gracias a un orificio de unos 5 centímetros situado en la parte superior de la rueda en el cual se introducen los dedos para impulsar el movimiento.

En la fotografía podemos ver la "corredera", que es la pieza de madera  de perfil rectangular, unida por debajo a la rueda con cuatro palos y cuya longitud es igual al diámetro de la rueda a la que está sujeta. Su función consiste en sujetar a la rueda al eje de giro.


Luis Larriba, profesor de Alfarería, revisa un ejemplar de rueda de zarzuela de Jadraque, original, cedida para su restauración y uso. En el suelo, se puede apreciar un ejemplar reproducido de la misma rueda.


Zarzuela se considera el centro alfarero más arcaico de la provincia por ser en el que se han mantenido las técnicas e instrumentos más primitivos. Conocido también como Zarzuela de las Ollas, ello da idea de su dedicación: la mayoría de los hombres del pueblo ejercían el oficio, en casi todas las cocinas de las viviendas había un obrador, en el portal de la casa solía haber una pila pequeña encastrada en el muro (donde se calaba la tierra) y una mesa de losa de pizarra que servía de sobadera para amasar el barro.


BIBLIOGRAFÍA
  • LA ALFARERÍA DE GUADALAJARA, por Eulalia CASTELLOTE HERRERO
  • ALFARERÍA TRADICIONAL DE GUADALAJARA, POR Ignacio MARTÍN-SALAS VALLADARES.