sábado, 13 de febrero de 2016

ESTAMPILLADO

En al-Andalus se desarrolló la tradición clásica del estampillado, aunque con unas características muy singulares. La funda-mental de ellas será la aplicación de las estampillas (en árabe jātim o ṭābi‘) sobre piezas torneadas. El trabajo se efectúa sobre el barro fresco, lo que obliga al artesano a trabajar con ejemplares de grosor y tamaños normalmente importantes.


Será con la dinastía almohade cuando el desarrollo de esta técnica decorativa sea mayor. Con anterioridad, la técnica era distinta: hallamos algunas piezas en las que se han realizado diversos motivos geométricos y fitomórficos con pequeños punzones aplicados en la superficie de las piezas, casi siempre antes de que la pieza fuese vidriada. En cambio, los artesanos almohades utilizan la estampilla con profusión a base de bandas que cubren la superficie de las piezas, normal-mente contenedores de considerable tamaño para albergar una cantidad importante de líquidos y sólidos.


No es completamente extraño que la estampilla se combine con la cuerda seca parcial o incluso con el esgrafiado, resultando una mezcla de colores impactante: los cuerpos de color rojo y pajizo y los golletes de color verde o negro/blanco en los que se desarrollan pro-gramas decorativos de carácter epigráfico y vegetal.


Todas las estampillas se aplican sobre un tipo de ataifor con los mismos rasgos. Se trata de un ataifor quebrado, con reborde y pie anular, donde el vidriado al interior es siempre uniforme, verde en la gama que definimos como esmeralda. Al exterior, aunque a veces cuenta con pequeñas lagunas, se aplica por toda la pared, salvo en el umbo del pie anular. La consistencia es muy diferente en este exterior, presentándose muy diluido, y el color es casi siempre verde.

BIBLIOGRAFÍA
  • El cuño de estampillar almohade por D. Virgilio Martínez Enamorado (Academia Andaluza de la Historia)
  • EL ATAIFOR ESTAMPILLADO ANDALUSÍ. Por Francisco Melero García

lunes, 1 de febrero de 2016

CERÁMICA VILLANOVIANA: URNA FUNERARIA

Urna funeraria y reproducción en cerámica de casco a modo de tapadera. Cultura villanoviana. Edad del Hierro en el norte de Italia.


Pieza modelada a mano mediante rollos y decorada de forma incisa y a peine. Cocida en atmósfera reductora total, (carbonación).

sábado, 30 de enero de 2016

LA RUEDA DE ZARZUELA DE JADRAQUE

Zarzuela de Jadraque es el lugar de la provincia de Guadalajara de donde procede la rueda baja masculina -de gran diámetro y eje corto, semejante a las de Faro (Asturias) y a otras actualmente en uso en Nepal y en el Norte de la India- que se expone en estas líneas.




Es un torno que, por su baja altura, obliga al alfarero a trabajar inclinado y también por su moción manual, gracias a un orificio de unos 5 centímetros situado en la parte superior de la rueda en el cual se introducen los dedos para impulsar el movimiento.

En la fotografía podemos ver la "corredera", que es la pieza de madera  de perfil rectangular, unida por debajo a la rueda con cuatro palos y cuya longitud es igual al diámetro de la rueda a la que está sujeta. Su función consiste en sujetar a la rueda al eje de giro.


Luis Larriba, profesor de Alfarería, revisa un ejemplar de rueda de zarzuela de Jadraque, original, cedida para su restauración y uso. En el suelo, se puede apreciar un ejemplar reproducido de la misma rueda.


Zarzuela se considera el centro alfarero más arcaico de la provincia por ser en el que se han mantenido las técnicas e instrumentos más primitivos. Conocido también como Zarzuela de las Ollas, ello da idea de su dedicación: la mayoría de los hombres del pueblo ejercían el oficio, en casi todas las cocinas de las viviendas había un obrador, en el portal de la casa solía haber una pila pequeña encastrada en el muro (donde se calaba la tierra) y una mesa de losa de pizarra que servía de sobadera para amasar el barro.


BIBLIOGRAFÍA
  • LA ALFARERÍA DE GUADALAJARA, por Eulalia CASTELLOTE HERRERO
  • ALFARERÍA TRADICIONAL DE GUADALAJARA, POR Ignacio MARTÍN-SALAS VALLADARES.

ESGRAFIADO DE LAS PIEZAS EN IMÁGENES

Esgrafiado, en alfarería, es una técnica decorativa de grabado que consiste en dibujar con algún tipo de punzón líneas, motivos o formas, rayando con impresiones o incisiones de grosor variable el barro, pasta o materia cerámica, cuando la pasta está aún tierna o rascando una vez seca o cocida.




El esgrafiado alcanza uno de sus más vistosos periodos con la cultura musulmana en la península ibérica; con diferentes ejemplos en la cerámica verde y manganeso, la loza decorada y la obra alfarera del arte almorávide, como la que presentamos en la elaboración de estas dos piezas.

Los manuales de los principales especialistas en estudios cerámicos relacionados con la península ibérica coinciden en observar que las técnicas de esgrafiado han sido recurso común en todas sus alfarerías, y todavía se utilizan en algunas regiones.




Cronológicamente la mayor parte de los fragmentos cerárnicos esgrafiados se fechan, aproximadamente, entre la segunda mitad del S.XII y el S. XIII, coincidiendo con el final del dominio almorávide en la península y el control almohade' de la misma.

Muchos de los fragmentos esgrafiados hallados pertenecen a recipientes destinados al transporte, contención y servicio de líquidos como el agua, siendo la jarrita la forma mas habitual.

PRINCIPALES LOCALIZACIONES


BIBLIOGRAFÍA

  • CERÁMICA ESGRAFIADA: ESTADO DE LA CUESTIÓN, por Almudena Crespo
  • GRUPO DE INVESTIGACIÓN "ARQUEOCÓRDOBA".